Es momento de dejar ir…

Iniciar un nuevo año, es una grandiosa oportunidad para realizar un análisis introspectivo, y pensar en todo lo que ha sucedido durante el viaje de 365 días que está por culminar. Es un momento especial para dar gracias por la vida, la familia, la salud, los amigos, las experiencias vividas, el trabajo, pero sobre todo es una ocasión ideal para soltar y dejar ir todo aquello que no se puede controlar, emociones negativas o sueños rotos que le impidan sentirse pleno.

Pregúntese ¿soy realmente feliz?, ¿tiene algún propósito mi vida?, ¿existe algo en mi que quisiera cambiar?, más allá de responder si o no, analice con detalle los porqués de cada respuesta y si en ellas encuentra algo para mejorar, hágalo, de lo contrario es momento de dejarlo ir…

La vida avanza a un ritmo inexorable, sofocante muchas veces, y encallarse en aquello que lo hunde como piedra que cae en pozo, es estar aferrado a vivir cada día en compañía del dolor y el sufrimiento. Dejar ir es un proceso que requiere valentía, tiempo y voluntad. Es una oportunidad para reencontrarse, cuidarse a usted mismo, reforzar el vínculo con su autoestima para poder volver a mirar hacia adelante, pero lejos de aceptar este proceso como un final, debe verse siempre como el principio de algo nuevo.

Recuerde que nadie es más fuerte que la persona que es capaz de perdonarse a si misma y a los demás, esto demuestra que ha liberado el miedo, que ya no teme al enemigo (orgullo) y que es realmente libre.

Una vez liberada su mente, le será posible plantearse nuevas metas y aunque planificar no suene tan atractivo como “vivir el día a día”, es una herramienta fundamental para la consecución de sus objetivos. ¿Quién se va de viaje al extranjero, sin preparar nada?, ¿cómo comprar un tiquete aéreo sin saber cuál es su destino?,   ¿cómo va ir por la vida, sin tener claro a donde quiere llegar? son unas cuantas analogías para evidenciar la importancia de la planificación en la vida.

“Solo nosotros mismos tenemos la iniciativa y responsabilidad de hacer que las cosas sucedan” 

Stephen Covey.

Recuerde que los sueños seguirán siendo sueños, si no hace todo lo que está en sus manos para convertirlos en realidad.

El primer paso que debe seguir es poner por escrito cada una de sus metas y comprometerse con usted mismo, sin embargo antes de iniciar y para asegurarle un buen resultado, le recomiendo echar un vistazo a estos consejos que personalmente utilizo cuando me trazo nuevos objetivos.

• ¿Qué es eso que ocupa su mente la mayoría del tiempo?

Nuestro cerebro tiende a enfocarse más en aquello en lo que constantemente pensamos, así que si con frecuencia piensa en algo, valore tomarlo y convertirlo en un propósito, aprovechando la conexión que existe para alinear sus pensamientos con sus acciones.

• ¿Para qué quiero cumplir este objetivo?

La repuesta a esta pregunta debe ser clara, no debe tomarle tiempo responderla y el motivo detrás de cada propósito debe agregar valor a su vida, de lo contrario con el tiempo este pasará a esconderse en el olvido.

• ¿Depende su objetivo de usted mismo?

Es común que las personas se planteen objetivos en función de otros, lo cuál no es conveniente, ya que nadie lucha más por sueños que su propio dueño. Las personas van y viene, hoy están y mañana no, por tal tazón plantéese metas en las que el éxito dependa de SU propio esfuerzo y dedicación.

• ¿Cómo, dónde y cuándo?

Si trabaja sobre objetivos concretos, obtendrá resultados concretos. Un objetivo concreto es por ejemplo: bajar 10 kilos, por lo tanto iré al gimnasio al menos 3 veces por semana a partir del próximo año.

¿Un poco diferente al objetivo quiero bajar de peso el próximo año, no?

Considero importante en esta etapa definir los requerimientos para cumplir cada objetivo, sean estos económicos o no ($100, 3 horas al día, disciplina, etc…)  Esto le permitirá previo a establecerse un objetivo, conocer las implicaciones que conlleva cada uno y así  descartar aquellos que no sean viables en el momento de la formulación o generar un plan de preparación para afrontarlos el próximo año.

• ¿Cuántos objetivos puedo plantear?

Estudios revelan que conforme aumenta el número de objetivos por alcanzar, la probabilidad de cumplirlos disminuye. No existe un número ideal de objetivos, sin embargo no olvide que estos deben ser alcanzables y que la calidad siempre está por encima de la cantidad.

•¿Y luego?

Luego de finalizar con este etapa, continuará con la parte más importante del proceso de planificación, la revisión. Esta puede efectuarse con la frecuencia que desee. En esta etapa obtendrá respuestas a interrogantes como ¿quiero seguir alcanzando este objetivo?, ¿lo estoy logrando?, si no estoy avanzando ¿qué tengo que cambiar?

Es importante recalcar que ninguno objetivo es escrito sobre piedra, la planificación es una herramienta para alcanzar sus propósitos y no un factor adicional generador de estrés. No sea duro con sigo mismo, modifique el rumbo del camino por el que va cuando sea necesario, lo importante siempre ha sido y será llegar a la meta.

Con cariño.

Daniel Rodríguez Abarca.

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