Mi proverbio chino.

Fotografía de portada por: @wandering.pandette (Instagram)

¡Feliz año nuevo 2017!

El comienzo de cada año, es el momento en que generalmente escribimos una lista con nuestros nuevos propósitos, anotando cosas que quizá hemos estado arrastrando de lista en lista desde hace varios años, como por ejemplo el típico propósito “ir al gimnasio”, pensando con gran ilusión que este año será diferente y que finalmente lo lograremos. No quisiera ser pesimista, sin embargo sabemos que dicha situación no está muy lejos de la realidad.

Es por eso, que este año decidí hacer las cosas un poco diferentes, y en lugar de escribir una lista infinita de cosas que hacer, tomé las sabias palabras de mi amigo Daniel Dan como base para proponerme únicamente tres hábitos de vida a desarrollar, a los cuales decidí llamar mi proverbio chino.

Sé que muchos se preguntarán ¿proverbio chino?, pues sí, he decidido bautizarle de esta manera, ya que la vida me ha tenido que llevar hasta el otro lado del mundo, para recibir estas palabras de Daniel, a quien le conocí por casualidad mientras recorría las calles de la majestuosa ciudad de Beijing en China.

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Sin mayor preámbulo, les dejo mi proverbio y espero que estas líneas agreguen valor a la vida de todos aquellos que las lean.


1) Sencillez, el camino para encontrar la libertad.

Así de simple es la vida, que la única cosa que necesitamos, sí he dicho ÚNICA, no es ni una casa, ni un trabajo, ni viajar, no es nada más que SALUD, nuestra vida está en función de ella y es el mayor regalo que podemos tener, el resto de cosas llegan por añadidura.

A pesar de ser conscientes de ello, vivimos en un mundo cada vez más prisionero de una serie irrelevante de cuestiones, que desvían nuestra atención de aquello que realmente importa. Las cosas más valiosas y especiales de la vida, se encierran en aquello que consideramos cotidiano, sencillo o natural, las cuales pasamos por alto, ya que que estamos acostumbrados a ir por la vida como verdaderos autómatas, ausentes, ciegos de la verdadera realidad, pensando que somos conscientes, pero no estando ni allí, ni ahora, para admirar la grandeza de cada pequeña cosa que nos rodea.

La sencillez es el camino para liberarte de todos esos apegos banales e ilusorios que generan sufrimiento, es una forma de dejar de centrarse en lo que no tenemos, para enfocarte en apreciar y estar agradecido con todo aquello que la vida te da, sean estas buenas o malas experiencias, que al final de ambas aprendemos.

2) No te detengas ante la vida.

Y si la vida te da limones, pues pide un poco de sal, tequila y a brindar por ello.

Sea cual sea tu situación en este momento, no te detengas, que la vida no es gris ni color de rosa, no es difícil pero tampoco fácil, no es solo odio, ni solo amor, lo importante es no negar la realidad de que la vida es también vulnerabilidad, conflicto, tristeza y lucha. Detrás de reconocer esta realidad, que muchas veces intentamos evadir, está la auténtica oportunidad de aprender a ser humanos.

La vida es una escuela llena de lecciones, llena de pruebas y en cada paso una dificultad, un examen, una situación que nos pone a prueba. El reto está en superar cada lección para seguir adelante, habiendo aprendido lo necesario para continuar .

“Lo único que sé, es que no sé nada”, dijo Sócrates hace un buen tiempo, y en sus palabras se encuentra la clave, mantenernos abiertos a aprender. Cada día es una oportunidad para aprender algo distinto, vivimos en un mundo sin descubrir así que explora, aprende pero lo más importante comparte. 

3) No tengas miedo de amar.

Inicia amándote a ti mismo, ya que no es posible dar a otros lo que no se lleva realmente en el corazón. Acepta tus virtudes, pero también reconoce tus debilidades, entendiendo que la combinación de ambas conforman tu esencia personal, aquello que te hace ser único e inigualable.

No tengas miedo a amar, no tengas miedo a encontrarte con otra alma que reciba a la tuya y la acompañe, no temas a sonreír, ni le prohibas a tus ojos brillar intensamente, que el amor ha sido hecho para compartirlo y no para acumularlo. No te bases siempre en la razón y deja que tu corazón se involucre en tus decisiones también.

Ama a tu familia que no importa donde estés o a donde vayas, ellos siempre estarán contigo, en las buenas y en las malas. Dedícales tiempo, se especial y a pesar de todas las diferencias que puedan existir, demuéstrales constantemente cuánto les quieres.

Enamórate de lugares hermosos, de personas hermosas y de momentos únicos. Cierra tus ojos, respira y atesora cada momento, lenta y conscientemente. Cae en cuenta de que nunca volverás a vivir el momento que estás viviendo en este instante.

Con cariño.

Daniel Rodríguez Abarca.

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